miércoles, 28 de agosto de 2013

Planeación Estratégica (De cómo voy por la vida sin mapa y aun así no me pierdo)

Hay quienes viven hoy regidos por un plan que moldearon y construyeron desde su juventud, inclusive desde su infancia. Quienes viven en la casa que siempre quisieron, ejercen la profesión que estudiaron y que eligieron conscientemente hace unos años atrás o bien por convicción propia o por presión familiar; hay quienes trabajan en esa empresa en la que habían soñado siempre trabajar o están casados con la mujer de sus sueños, esa novia de toda la vida, ese primer y único amor. Hay quienes viven así, de acuerdo al manual de instrucciones, de acuerdo al libreto previamente redactado; Y son felices; y la vida les pasa tranquilamente. Estas personas ya tienen un plan clarísimo para su pensión, ya saben lo que harán esta navidad y están planeando seguramente las vacaciones del 2014. Felicidades por ellos! Yo admiro de verdad esa capacidad innata que tienen para la planeación estratégica. Ojala este don viniera acompañado también por el factor “en caso de cambios no me angustio”; por un tris de apertura psicológica en el momento en el que un cambio inesperado se presenta. Porque a veces esa novia de toda la vida se enamora de otro, y eso no estaba en los planes, o la magnífica empresa en la que trabaja se va a la quiebra y el sujeto en cuestión está en esa lista de despidos masivos, o porque no pasó a la facultad de medicina en la que estaba destinado a entrar porque su papa, sus tíos y su abuelo son médicos y por lo tanto…Como no seguir con la tradición! 

Aquellos que pareciera que tuvieran la vida “arreglada” forman un grupo del cual evidentemente yo no hago parte. Yo elegí una carrera para la cual sabía y sé que tengo aptitudes pero que he ejercido por los laditos porque vivo en otro país y las oportunidades de trabajo en periodismo en español en Bélgica son realmente reducidas. Y vivo aquí no porque me pasé meses planeando vivir en este país sino porque las circunstancias necesarias se reunieron en su momento y opté por este lugar. Vine por 6 meses y llevo casi 14 años (con un paréntesis de 2 años en Colombia). Si a los 25 años hubiera tenido ese plan diseñado, ese novio de toda la vida o ese futuro cuidadosamente bocetado, no estaría  aquí. 

Trabajo como manager de la oficina europea de una fábrica de componentes de memorias flash y nand. (Créanme que en mis 'mini planes' de vida, o en mis sueños de infancia este renglón de arriba me hubiera parecido como sacado de una película de ciencia ficción).  Realizo un trabajo administrativo, sentada en un escritorio de 9 a 5 de la tarde, revisando gastos, administrando una oficina y hablando de memorias flash y nand(¿??) “Nanda” que ver! Ni en sueños ni en pesadillas ni en nada. Pero es mi realidad y la elegí. No la planee, no la libretié, nunca la esperé pero es lo que hay. 

Soy profesora de Yoga. Eso es algo que tampoco me imaginé hace 20 años. Sabía que iba a practicar yoga, sabía que me gustaba y que iba seguramente a asistir a clases hasta que estuviera viejita; pero nunca estuvo entre mis planes enseñar. De hecho empecé la formación de profesora con el objetivo de ahondar más en las enseñanzas de esta ciencia milenaria; fueron después las circunstancias y las oportunidades inesperadas que hicieron que me convirtiera en profesora. Eso, junto con la comunicación son oficios con los cuales mi alma y mi corazón se conectan directamente con lo que soy; con lo que pienso y con lo que me define.

Y soy mamá; Y Juan llegó en un momento en el que conscientemente no lo esperaba pero en mi corazón supe que estaba más que preparada para recibirlo. No planeé mi embarazo y se dio en un momento de mi vida en el que esperaba que todo pasara menos que llegara un hijo. Y por fortuna llegó no solo un hijo sino un maestro. Llegó ese guía en un cuerpo de bebé y un alma sabia y poderosa. Y él más que nadie me enseña a diario que no hay que planear todos los segmentos de la vida porque ésta cambia a cada instante. Que hay que vivir el hoy con la certeza de que es el único momento que existe. Que el mañana solo existirá mañana y el ayer ya existió ayer.
Yo no hago parte del grupo de personas que lo planean todo milimétricamente. Yo estoy en otro grupo: En el de las personas que se embarcan a diario en una nueva aventura : La aventura de recibir cada día como se presenta. Con las sorpresas, los retos, las dudas y las respuestas de cada instante. Sin el libreto, sin el boceto, sin el plan del día anterior. Sabiendo que lo que soy hoy es la respuesta de las elecciones que hice ayer; unas más conscientes que otras; unas más coherentes que otras; unas racionales, otras emocionales y unas pocas, tomadas porque eran las únicas decisiones que había que tomar en su momento. Pero creo que ninguna de las decisiones que he tomado en mi vida han sido el resultado de una planeación estratégica. Han sido creo yo, el eco de mi intuición mezclado un poco con la sabiduría de mi corazón y mi deseo innato de estar siempre en constante movimiento y de de hacer con cierta frecuencia un cambio de piel.