jueves, 29 de agosto de 2013

Put your act together and just do it!

Hoy quiero hablar sobre esa “fina y sana costumbre” que tengo últimamente de considerar no uno sino varios caminos a la vez.  Es como si un chip de ‘extreme makeover’ se instalara en mi cerebro e hiciera que un bombardeo de ideas salgan a flote haciendo que yo entre en un estado ilusorio de cambio inmediato.  Se ha vuelto casi natural sentir que estoy en el medio de un bosque  y que estoy rodeada de flechas que indican diferentes rutas.  Todas posibles, todas llamativas y seguramente todas con un destino apropiado para mi desarrollo.

Ese es uno de los aspectos positivos que resaltan cuando uno trabaja en algo que no le satisface:  Hay tiempo y posibilidades de pensar en lo que realmente uno haría con gusto.  Yo estoy aprendiendo a agradecerle a este trabajo la posibilidad que me regala diariamente de replantearme quién soy, qué quiero y cuál es realmente mi propósito en esta vida. 

El hecho de pasar 10 horas de mi día en función de una vaina que poco o nada tiene que ver   con mi carrera o con mis gustos hace que día a día mi creatividad y mi imaginación sean llevadas al límite; hasta mi capacidad de investigación e introspección han mejorado notablemente! Cada semana encuentro una nueva actividad,  una nueva carrera, o un nuevo destino. Casi todos los días de mi vida, durante el último año mi mente se ocupa –a veces demasiado- en idear un nuevo negocio, en buscar una universidad, un posgrado online, un trabajo diferente.
Y esa búsqueda es el resultado de no haber encontrado aun esa actividad diaria que, además de gustarme,  responda a mis principios y me dé ese sentido de pertenencia a una comunidad laboral.

Alguien me decía un día que cuando uno está contento con uno mismo, cualquier lugar es perfecto;  Y tiene casi toda la razón. Pero no la tiene por completo; porque yo sí creo estar a gusto con lo que soy, con lo que practico, con lo que leo, con todo lo que hago.   Me río de mí y conmigo;  Al mismo tiempo el lugar en el que estoy es perfecto en la medida en que  me genera todo este replanteamiento que tarde o temprano llevará a un cambio. Además la experiencia laboral que he adquirido aquí se verá reflejada en lo que haga en el futuro.  Pero que este pedacito particular, que es muy importante porque es mi trabajo actual, no me satisface.  Y creo que se vale querer cambiar lo que uno siente que se puede cambiar. Creo que se vale aventurar y buscar día a día algo que le permita a uno ese cambio gradual hacia una existencia más plena y más feliz.

La cuestión  es que yo no llevo a cabo todas las aventuras que imagino o que considero. 
Hace un mes estaba convencida de que me iba a vivir a Bali a vivir con Juan y a enseñar yoga. Suena perfecto. Y seguramente es posible;  pero la parte práctica, esa de la pedida de la visa de turista cada 3 meses y mientras tanto salir a Australia  y volver a entrar, es la que no me suena mucho. Suena perfecto lo repito. (Australia Sí es uno de esos lugares que se me presentaba constantemente entres mis  ‘micro planes’ a futuro). 
Hace mes y medio estaba decidida a estudiar la carrera de pre-escolar; Luego me di  cuenta que mi motivación no era la adecuada: lo quería hacer para tener las mismas vacaciones de Juan; así que tampoco es por ese lado.
Antes de eso quise estudiar para ser coach (life o health coach). Aun me encantaría; pero también me encantaría estudiar arte terapia.   O Algo que pueda combinar con mis clases de yoga.  Algo que le pueda ser útil a la sociedad, que ayude en  mi crecimiento y en el de quienes me rodean.

En las mañanas pienso en la posibilidad de regresar a Colombia pero al caer la noche y ver las inmensas posibilidades que Bruselas nos ofrece y los altos costos de la educación en mi país, replanteo esa posibilidad.  Ese es un tema recurrente y bastante agotador no sólo para mí sino para quienes con todo el amor del mundo me escuchan los motivos y razones de estar en un país o en el otro.   

No sé si lo que voy a decir sea una trampa de la razón, o una mentira que yo misma me digo para tener cierta paz. Cualquier psicólogo diría que sí; que soy una excelente narradora de historias fantásticas. (otra carrera que llegaré a plantearme algún día y en la que seguro tendría mucho éxito).  Pero no importa lo que él piense.  Yo creo que  el abrirme a nuevas posibilidades, el contemplar una carrera o la otra, o un país o el otro, el verme un día en Bali, otro en Colombia otro en en Inglaterra o en Bélgica no me define como una persona insegura, ni mucho menos como una persona que no está a gusto con lo que Es.  Al contrario, creo lo suficiente en mí como para saber que no importa dónde  viva, ni qué  haga, ni qué  estudie ni con quién esté.  Nada de eso importa porque sé que tengo el  valor, el poder interno, la capacidad intelectual y la fuerza mental de asumir el reto que venga; como venga y cuando venga.  La decisión llegará cuando sea el momento.  Así es como la vida me ha enseñando a vivir.


Dicen por ahí que cuando uno no tiene un camino definido, cualquier camino sirve; y ese en cierta medida podría ser mi caso. Sé que cualquier camino que tome será  el correcto; el necesario para mi crecimiento; Aun deteniéndome durante el recorrido me permito tomar un descanso, respirar conscientemente y evaluar la ruta.  Son los pasos que se dan los que forman la ruta. La satisfacción está  en en cada paso dado a consciencia; no en el destino final.

Para cerrar les cuento la historia del eslogan de Nike “Just do it”   Fueron las últimas palabras de Gary Gilmore antes de ser ejecutado.  Cuando le preguntaron cuál era su último deseo antes de morir, él le dijo a su verdugo: “Solo hágalo”.  De eso se trata todo este rollo: No importa mucho lo que uno quiera hacer;  Solo hay que hacerlo!


*(El Título y la historia del eslogan de Nike son producto de una conversación con un colega;-)) -un Belga que sí saluda y que "salva la patria" en esta oficina

1 comentario:

  1. Yo estoy peor o mejor, quisiera pasar el día aquí y dormir en Colombia...Mientras tanto estamos mejor aquí, de este lado del mundo

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