jueves, 21 de enero de 2010

Los medios llegaron para quedarse

*Trabajo final para Omar Rincón -Publicado el 9 de diciembre de 1998 en La Patria


En un lugar del departamento de caldas cuyo nombre si mal no recuerdo es Manizales, empieza a escribirse esa historia para dar un vistazo a los personajes que han transitado por la vida de una pisciana del 74 que no se ha identificado con los “equis” ni con lo que de ellos se dice ; pero que a estas alturas de la vida se da cuenta de que su formación, (o deformación?) gustos y estilos , dependen en gran parte de lo que ha recibido de sus padres adoptivos : los medios masivos de comunicación.
Año 1989: Todo lo que pasa en esa época es rápido, efímero fugaz y divertido. Es el año de los 15 cuando pensabamos que de ahí para atrás toda la niñez quedaría guardada en el cofrecito de los recuerdos.

Miguel Mateos me preguntaba: nene qué vas a hacer cuando seas grande? y la verdad no me daba mucho de dónde escoger: estrella de rock and roll o presidente de la nación. En ese tiempo, Pilar no tenía bicicleta y creo que aún le hace falta. Yo me unía feliz al baile de los que sobrábamos y temblaba con los ojos cerrados con cualquier cancion de Hombres G, Enanitos Verdes, Toreros Muertos o Prisioneros. Sí lo acepto fuí prisionera del 
rock en español.

Pero no todo era música. Kevin Arnold y Paul Pfeiffer me acompañaron durante horas enteras en estos años maravillosos. A mi casa llegaan de visita Mc. Gyver, el Super Agente 86 y los Magníficos. (Claro que me parecía mejor cuando iban Magnum con los de Riptide).

Bástian me sacó a pasear con su Historia Interminable, y Ursula y Aureliano me invitaron varias veces a Macondo ; así transcurrían mis 15 años ; bailaba en todas las fiestas convencida de que la Isla Bonita de Maddona se convertiría en el lugar perfecto para montar en bicicleta con
Freddy Mercury; y a Alf no sólo lo veía en Televisión, sino que el muy escandaloso se aparecía a cada rato en mi copete.

Nueva década :
1990: Gradúese que todo lo que vivió en el colegio fue paseo.
Cuando la vida se vuelve un poco más real, la niña entra a la universidad y se aficiona de lleno a Charly García, porque se da cuenta de que los Dinosaurios van a desaparecer si se queda detrás de las paredes. Además está en la jungla de cemento, sobreviviendo a atrancón, los huecos y el despelote urbano de Bogotá.
De televisión, poco. Me la pasaba en cine porque tuve la fortuna de ser vecina de los hermanos Astor y Royal Plaza ; ya era yo quien salía a encontrarme con Dustin, Jodie o Sean. Sin falta caía donde Pacino o Hopkins y donde uno que otro desconodido que anduviera por la Cinemateca o el Museo de Arte Moderno. Nunca olividaré la vez que
Kurosawa y yo soñamos viendo una de sus películas.

1991: Intercambio. Antigüo y Nuevo Continente se encuentran : Choque cultural ? noooo, qué va!

Aquí la historia es más de: "aprenda todo lo que pueda proque no va a volver a tener esa oportunidad"; tiempo de estudio y de locha, de encuentros tan cercanos que piensas que van a ser para toda la vida, de rock en alemán y películas en polaco. Fue decepcionante ver al Pato Donald hablando en otro idioma.
De Alejandro Lerner cantando A Todo Pulmón en una fiesta donde dos o tres entendían, de verdad que era muy duro mantenerse en ese viaje ; y de Mercedes Sosa, convenciéndote de que aunque tu cambies, lo único que no cambia es el amor de tu pueblo y de tu gente.

Los catanitos de 
Dire Straits me invitaron a un concierto, me volvi fanática de Tina Turner, grité como una loca con Roxette y casi pierdo el control con U2. Pero nada parecido a la energía que sentí en un concierto de Los Niches en Zürich ; el colmo no ? a mi que la salsa « me resbalaba », esa noche estaba convencida de que Cali era la sucursal del cielo.
Fugaz:
Cinco años después veo que el tiempo es cada vez más veloz ; que los superamigos no existen (ni siquiera en televisión nacional). Que por más que coma espinacas o dé cuatro rápidas vueltas no me voy a convertir en en la heroína del mundo. Que Manuela y Grijalba fueron siempre unos idiotas y que Gaviota y Sebastián un par de cursis que perdieron mucho tiempo.

Que Rick Astley despareció por completo y que Silvio Rodríguez o Pablo Milanés nunca se van a callar; que Miró junto con Van Gogh y Kandinsky siempre habitarán mis espacios.

Que Bob Marley, Rod Stewart y Haendel, compartirán mueble con Yanny, Enya, Kítaro y uno que otro canto de ballenas. Porque esta Nueva Era también me invita de vez en cuando a sumergirme en una nube de incieso y porqué no, en unos ejercicios de 
yoga o relajación que solo dan resultado cuando estoy sola. La verdad un día compré el video de « relájese en casa» y esa vaina para lo único que sirvió fue para grabarle « El Rey León a mi hermanito y unas recetas de cocina para mi mamá que aún no ha puesto en práctica.

La juventud. Esa palabra que encierra tantas cosas, que está de moda aunque siempre ha dado de que hablar. Puedo definirla como un estado de ánimo y no como una condición de la edad. Como una forma de coquetearle al destino, de ver la vida y de jugar con ella para encontrarle sus lados amables.

Soy una persona que se identifica plenamente con esta época. Me considero una hija adoptiva de los medios masivos.
 

Si preguntara por mi identidad, Canclini me diría que soy el resultado de una hibridación cultural y Mc.Luhan se sentiría orgulloso al darse cuenta de que Manizales pertenece también a su aldea global.