martes, 6 de octubre de 2009

Llegó el otoño

Llegó el otoño.. Oficialmente y como todos saben el 21 de septiembre hizo su entrada triunfal por este lado del globo... y cómo se siente la diferencia! las temperaturas bajaron considerablemente y los días comienzan cada vez a acortarse más.
Antes, al despertarnos Juan y yo saludábamos al sol; ahora cuando saltamos de la cama aún es de noche y al sol lo vemos apenas asomarse cuando ya vamos de camino para el colegio.  Llueve casi todos los días, las hojas de los árboles empiezan a cambiar de color y a caerse.
A mi me gusta el otoño, me parece un tiempo de preparación, de introspección;  me gusta el sonido de las hojas al pisarlas, me gustan el amarillo, el rojo y el naranja del paisaje, me gusta recoger castañas en el bosque y comérmelas calienticas por la noche, me gusta hacer adornos con todo lo que la naturaleza nos regala: las semillas del pino, las hojas secas, las nueces y todos esos regalitos que uno se encuentra en el bosque.  Todo eso me gusta.  En menor escala, el frío, la humedad y la lluvia. Pero hace parte de esta época del año y hay que recibirlo como viene.

En el verano no me hizo tanta falta, pero por esta época sí que me gustaría tener un buen par de brazos amigos -o amantes-  por aquello del arrunche y la enredadita bajo las cobijas.

Definitivamente...

Diversión y desconcierto 
provocan en mi 
los niveles de insolencia 
de algunos