domingo, 4 de octubre de 2009

mi mama me mima, mi mama me ama, me mamé de mi mamá. Y la mamá cuando se mama?

Tengo varias amigas que conscientemente han tomado la decisión de no traer hijos al mundo. Algunas tomaron esa decisión desde chiquitas: nada de jugar con muñecas, ni de andar para arriba y para abajo con un cochesito de juguete y menos de andar cargando muñecos que lloren, hagan pipí y tomen tetero. Nada de eso; ellas lo tenían clarísimo! para mamás, sus madres y abuelas, sus tías y amigas pero ellas "ni de fundas".
Yo no lo tenía tan claro. No fuí una niña que jugó particularmente con muñecas; yo era más de hacer chocitas, jugar al escondite, rin rin corre corre y lleva; las muñecas no era mi fuerte. Tuve una época cortica de Barbies pero rápidamente me cansó tanta perfección y tanta vieja pinchada;  Porque las Barbies eran muy pinchadas y yo no tenía mucho en común con ellas ni ellas conmigo.
Quiero con todo esto decir que mi instinto maternal, antes de tener a mi hijo lo desarrolle de a poquitos con mi hermanito que llegó cuando yo tenía 15 años y con  mis perritos Milú, Paco y Mokka.  Pero eso de ser mamá, insisto, yo no lo tenía tan claro.
Sí me lo planteé durante los primeros años de convivencia con mi compañero de entonces, pero después, habíamos dejado la idea de lado y yo ya me inclinaba más hacia la idea de que mi vida iba a ser tranquila, que mis noches seguirían de fiesta, teatro y amigos, mis domingos en la cama hasta las 10 de la mañana, las vacaciones de morral y largas caminatas, montada en un camello o en un bus destartalado o en lo que fuera que me transportara.  Mejor dicho yo ya me había pintado un futuro libre, para mí solita; un futuro sin hijos.
Pero a veces pienso que no es que uno traiga los niños al mundo sino que ellos son los que deciden  cuándo llegar y a dónde llegar. Juan si que la tenía clara. El eligió llegar a este mundo y oh sorpresa me eligió a mi no como madre y guía sino como pupila y alumna. Porque aquí el Gran Maestro es él indiscutiblemente.
Yo he escrito sobre la dulzura de ser madre, sobre el sentimiento único y especial que una criatura puede despertar en una mujer, sobre la felicidad de mi embarazo y lo sintonizada que estoy con mi vida y mi maternidad.
Pero esta vez quiero también felicitar a mis amigas las que no tienen hijos por decisión propia. Quiero ponerme de parte de ellas y contarles lo que se están perdiendo.-  Ojo no quiero con esto herir suceptibilidades de madres perfectas que todo lo pueden. Si todo lo pueden y nunca se maman, felicitaciones.
Personalmente ni todo lo puedo y sí que me mamo.
A ver: empecemos por el embarazo: Yo tuve uno ejemplar, todo hay que decirlo. Ni nauseas, ni mareos, ni asquitos inesperados. Pero he visto unas embarazadas que sufren de principio a fin, a todo le cogen pereza, cualquier olor o sabor les causa náuseas, duermen mal, les pesan las piernas, les duele la espalda... en fin que puede ser una experiencia bastante aburridora.
Del parto ni hablar.  Son poquitas las que conozco que dicen que fueron a la clínica tuvieron el bebé y como si nada. No señoras. Un parto en general, es un llamado al sufrimiento, la ansiedad y en ocasiones el dolor.  Uno se sale por la tangente diciendo que la felcidad de traer al bebé al mundo opaca cualquier dolor pero a quién engañamos? un parto natural o con epidural mal puesta (mi caso) puede ser bastante traumático.
Después del parto empieza lo bueno. Si el bebé es tranquilo, domirá plácidamente 4 horas, pero si no lo es, prepárense para estar cada dos horas listas con la teta afuera y a rezar para que le guste la teta y sea de buen comer porque si no, a preparar y calentar teteros se dijo!
Y que me dicen de la cambiadita de pañal.  Asco lo que se dice asco no da, porque igual ese hijito es sangre de la sangre de la mamá pero no me digan pues que el olorsito y el colorsito es agradable! para nada. eso de agradable nada y hay que cambiar pañales por montones.
Va creciendo el niño, y van  aumentando los gastos.  Es cierto que empezará a dormir mejor, a ensuciar menos pañales al día, pero la atención requerida es igual o mayor. La mamá ahi. al pie del cañon para lo que el niño quiera o necesite.  Halar el pelo? ahi está la mamá; morder la teta? -ya que nacieron los dientes, pues a morder la teta que ahí está la mamá, llorar por hambre, sueño, sed o por ninguna razón? hagale mijo que para eso estamos!.
Dos años y medio tiene Juan. Un niño rmuy vacano. Tuvo su etapa de pataletas, y fuertes, pero ya le pasó; Pero en general un niño recomendadísimo para cualquier mamá. Yo tuve suerte; yo tengo un hijo que muchas mamás quisieran: juicioso, pilo, de buen humor y cariñoso.  Si hubiera sido "el patas" lo amaría igual y estaría igual de orgullosa.  Pero confieso que esto de ser mamá me mama de vez en cuando. Toda mi vida gira en torno a él. Mis decisiones y mis destinos. Mis noches y mis amaneceres. Todo absolutamente todo en la vida de una mamá estará por siempre ligado a su hijo o a sus hijos.
Así que bien por las que no los tienen. Las felicito. Encontrarán la felicidad y la plenitud en otros quehaceres, con otras personas, otras relaciones, otros afectos. Cuando el ser mamá no está dentro de una mujer, no se metan por ahí, sigan como van, que como van van bien.
Y para las que decidieron y se prepararon  o para las que la maternidad nos llegó como regalo pues adelante! sigan guiando a sus hijos y sobre todo déjense guiar por ellos. Ellos son la luz y la vida ellos son sus maestros y guías, sus amigos y compinches para el resto de la vida. Y permitánse de vez en cuando detenerse, cerrar los ojos y gritar al viento (al viento, no al hijo):  CARAJO ! ME MAMÉ!!! eso las aliviará y les dará alientos para seguir adelante.