domingo, 27 de septiembre de 2009

Palabras al viento

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Elevando cometas

                                                                                                                                                                          
Desde hacía días estaba por escribir acerca de las cometas. Esas amigas de infancia que me entretuvieron domingos enteros al lado de mi papá quien me las fabricaba cuidadosamente con papel, palitos,pita y colbón. Creo que de todos los planes familiares, el que recuerdo con más cariño y alegría es ese:  elevar cometas con mi papá.  Y no sólo elevarlas sino todo el proceso de elegir los colores, cortar el papel y pegar los palitos. Hoy creo que el papá ideal es ese que  sabe hacer cometas.  A veces pienso que tuve el papá ideal: mago, titiritero, librero y fabricante de cometas!
Un niño jovial y juguetón disfrazado de papá... qué maravilla.
Pero sigamos con el tema de las cometas. Qué artilugio más divertido. Es increible que algo tan simple y tan sencillo pueda provocar cosas tan profundas y complejas.
Hace un mes fui a la playa con Juan y decidí comprarle una cometa (algún día seguramente las haremos juntos). Una cometa de una tela muy suave y colores vivos. La compré pensando en él y en todo lo que se divertiría elevándola.  El ensayó un par de veces pero creo que está muy pequeñito para sostener la pita y disfrutar el ir y venir de ese colorido objeto en el aire.
Así que pronto la dejó de lado y siguió con lo que atrapa por ahora su atención: la arena, el balde, la pala y los carritos.
Yo decidí entonces darle pita a la cometa y echarla a volar. Elevar la cometa fue darle rienda suelta a mis sueños y a mi imaginación. Fue atarlos a una pita, dejar que el viento los arrastrara y se los llevara cada vez más lejos y  depronto traerlos de nuevo hacía mí en una batalla silenciosa entre el viento y yo.
Elevar esa cometa fue encontrarme conmigo y darme cuenta una vez más y de una manera maravillosa que la única responsable de mi vida soy yo.
Mi cometa voló muy alto, la pita se me escapaba de las manos rápidamente y yo no tuve más opción que dejarla volar hasta donde ella pudiera
Yo soy esa cometa: libre, juguetona y soñadora.
Puedo escaparme fácilmente de aquellas manos que quieren agarrarme para no dejarme volar.