miércoles, 17 de junio de 2009

Sobre el costo de las palabras


Me gusta decir las cosas tal cual son. Expresar todo lo que dentro de mi existe; Lo bueno y lo malo. lo banal y lo inconfesable. Digo lo que siento, cómo lo siento y en el momento que lo siento. Aunque debo confesar que algunas veces dejo pasar el momento por razones de tiempo o de circunstancias que me impiden hablar claro y concreto. Pero casi nunca me he quedado con algo por declarar. Lo escribo, lo digo o lo demuestro. Me gusta expresarlo sin estrategias, sin planes preconcebidos. Así natural, mi verdad desnuda; así tal cual la percibo.
Está claro que todo lo que hago o digo tiene consecuencias. Siempre. Es como oprimir un botón, como lanzar un globo que tarde o temprano llegará a algún lugar.
En ese sentido, soy la única responsable de mis palabras y mis actos.
Sé que hay costos que deben asumirse cuando digo: "usted me encanta". Y me encanta asumirlos sin importar cuáles sean: puede ser desde escuchar cosas como, "gracias y hasta la vista" hasta "tu a mi también, hagamos algo al respecto" pasando por "qué bien pero qué tarde llegas con tus palabras".
Quiero decir que lo importante es decir lo que se siente. Es lo que hay. Sin esperar nada, sin imaginarse nada después, sin buscar nada.. Sólo lanzar el globo al aire que ya después pase lo que tenga que pasar. Asumo los costos.