lunes, 30 de noviembre de 2009

Ausencia de Palabra




Está claro que el vocabulario y las frases utilizadas nos definen y dejan entrever qué clase de persona somos, qué nos gusta, qué deseamos y qué pensamos.  Las palabras nos dibujan, las expresiones relatan el momento por el cual estamos atravezando.  Hay palabras y frases que a unos acompañan diariamente y otros apenas las mencionan y visceversa.  
Yo por ejemplo soy amiga de palabras y frases como "te quiero mucho" "libertad", "respeto", "amigos" "perdón", "buen rollo", "sentido el humor" , chocolate y otras menos bonitas pero muy útiles a la hora de expresar ciertos estados de ánimo que definan la rabia o la impotencia y que por respeto al lector no voy a escribir pero ya cada uno se las imaginará. Esas palabras también me acompañan y seguramente también me definen.  Sería mejor no decirlas pero a quién no se le sale un madrazo cuando la ocasión lo amerita?
En cambio existen palabras y expresiones que yo por lo menos no utilizo como "rencor", "te odio", "me cae gordo", "lo detesto", "balanza de pagos", "Dow Jones", "voy a consultarlo con mi asesor financiero", o "no me decido entre este Versace y este Dolce&Gabana".  Esas palabras no están en mi día a día y no me hace ni cinco de falta pronunciarlas.
Y por último están las palabras que a uno le gustan, que es rico escucharlas y decirlas, pero que hacen falta. Que no están, no llegan y uno ya no tiene el gusto de saborearlas.  Hay muchas que a mi me parecen especialmente bonitas pero hay una y sólo una en especial, que me sorprendió hoy cuando,  me invadió un enorme deseo de ser escuchada y la dije en voz alta mientras manejaba aún en la oscuridad de la mañana y bajo la lluvia, la neblina y el frio  característicos del otoño.
Una palabra que repetí varias veces hasta darme cuenta de cuánto la extraño y lo peor, de qué extraña se está volviendo para mí.  Una palabra que me entristece no usarla todos los días como lo hice durante 33 años.  Porque todas las palabras sirven para nombrar objetos que vienen, se van y vuelven y por lo tanto nunca pierden vigencia y uno puede seguir utilizándolas siempre.
Pero lo que a mi me falta en mi vocabulario cotidiano, que extraño y me duele no pronunciar es la palabra MAMÁ.   "Te quiero mucho mamita", no sabes la falta que me hace llamarte y decirte "hola mami, como estás?".

domingo, 15 de noviembre de 2009

Cuestión de prioridades

No busco la felicidad en el otro; por lo tanto, el hombre que esté a mi lado debe ante todo ser feliz en lugar de tratar  hacerme feliz.

Con este sí, con este no

Se puede vivir tranquilamente sin pareja, sin carro, sin mascota o sin gaseosa.
Pero no se puede andar por la vida sin amigos, sin música, sin libros o sin chocolate.  No me vengan a mí con cuentos.

jueves, 12 de noviembre de 2009

Mudo reflejo en el espejo


A veces pareciera que aquel  reflejo de sus cuerpos desnudos en el espejo fuera un sueño.  El nunca existió, ella fue una ilusión. Todo, un peligroso juego imaginario e irreal.  Tan irreal que aún su cuerpo conserva el olor de aquel instante. Tan imaginario que a pesar de la distancia, sus cuerpos siguen unidos en el espejo. Sólo es un mudo y lejano reflejo que existe en el recuerdo... o en la imaginación?