lunes, 22 de junio de 2009

Yoga, lluvia, amigos y tu



Nos encontramos por la mañana para ir a Las Mercedes: una finca bellísima llena de energía increible y olor a campo y orquídeas. Después de recorrer los rincones de la casa y observar el paisaje, elegimos el lugar apropiado para la sesión yoga. Un regalito que quise hacerle a dos personas super lindas, llenas de energía, de luz y sensibilidad. Dos artistas del alma, fotógrafos de vidas, contadores de historias y discípulos de la vida.
Había en ellos espectativa, dudas tal vez, curiosidad y mucha tranquilidad. Hicimos Yoga, nos regalamos unión, entrega, aceptación y humildad. Compartimos la fuerza de la montaña, el concierto del río y el vuelo de los pájaros. Almorzamos en medio de risas y relatos para luego volver a Manizales a tomar café.
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Allí te encontré, me besaste en la boca a plena luz del día.
Sin verte estuviste presente, sin escucharte me susurraste palabras al oido, sin tocarte, pusiste tus manos sobre mi cuerpo y sin conocerte estuviste siempre a mi lado.

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Y ahí está ella de nuevo: presente y distante, con la mirada de la complicidad, el sabor de lo prohibido y el anhelo de lo eterno. Un encuentro esperado y aplazado.
Ya había imaginado aquellas manos que recorrieron su espalda y las recordó en el instante en el que su cuerpo reconoció al de su amante.
Cuando ella entendió perfectamente las palabras que él le dijo con sus ojos.
Ambos se dieron cuenta de que sus labios ya se habían besado, de que sus cuerpos sin antes sentirse, se habían vuelto encontrar.
Allí entendieron que se conocían y que venían del pasado para toparse en el presente desearse en el futuro.
Y allí están ellos de nuevo: presentes y distantes. Amados desde siempre los amantes.

miércoles, 17 de junio de 2009

Sobre el costo de las palabras


Me gusta decir las cosas tal cual son. Expresar todo lo que dentro de mi existe; Lo bueno y lo malo. lo banal y lo inconfesable. Digo lo que siento, cómo lo siento y en el momento que lo siento. Aunque debo confesar que algunas veces dejo pasar el momento por razones de tiempo o de circunstancias que me impiden hablar claro y concreto. Pero casi nunca me he quedado con algo por declarar. Lo escribo, lo digo o lo demuestro. Me gusta expresarlo sin estrategias, sin planes preconcebidos. Así natural, mi verdad desnuda; así tal cual la percibo.
Está claro que todo lo que hago o digo tiene consecuencias. Siempre. Es como oprimir un botón, como lanzar un globo que tarde o temprano llegará a algún lugar.
En ese sentido, soy la única responsable de mis palabras y mis actos.
Sé que hay costos que deben asumirse cuando digo: "usted me encanta". Y me encanta asumirlos sin importar cuáles sean: puede ser desde escuchar cosas como, "gracias y hasta la vista" hasta "tu a mi también, hagamos algo al respecto" pasando por "qué bien pero qué tarde llegas con tus palabras".
Quiero decir que lo importante es decir lo que se siente. Es lo que hay. Sin esperar nada, sin imaginarse nada después, sin buscar nada.. Sólo lanzar el globo al aire que ya después pase lo que tenga que pasar. Asumo los costos.


lunes, 15 de junio de 2009

La palabra más suscinta del mundo

Largo y lluvioso fin de semana.
Me acompañan las ocurrentes y divertidas historias de "las tierras de cristal" de Baricco, una taza de té que evoca los aromas y sabores de la India y el recuerdo de una fria y opaca tarde que se convirtió en cálida y azul por la agradable compañía de aquel ser maravilloso que tanto interés despierta en mí desde el primer día que sostuve una conversación con él.

Hago una pausa en mi lectura para navegar por la red y me encuentro con una palabra hermosísima proveniende de los indios Yámanas de Tierra del Fuego.

Tomo prestada esa palabra y se la entrego a ese hombre de pestañas largas, mirada profunda y manos seductoras, para que la lea, la conozca y si quiere, memorice su significado: "una mirada entre dos personas, cada
una de las cuales espera que la otra comience una acción que ambos
desean pero que ninguno se anima a iniciar".

Según el Libro Guinness de los Récords es la palabra más sucinta del mundo.

MAMIHLAPINTAPAI.